Saturday, March 07, 2009

Mariano Hernández: el fotógrafo del carnaval dominicano

Por: Alejandro Paulino Ramos

De acuerdo con el sociólogo Dagoberto Tejeda, posiblemente el intelectual que más conocimiento tiene en la República Dominicana sobre la cultura dominicana y en especial acerca del carnaval, las raíces de ese fenómeno cultural se remontan al siglo xvi, en la ciudad de Santo Domingo: “Este carnaval colonial de carnestolendas que terminaba a el martes antes del miércoles de ceniza, se convirtió en un carnaval de contenido patriótico con la llegada de la Independencia Nacional y con la Restauración de la República”, dice Dagoberto.

Con el tiempo el carnaval, en el que satíricamente el diablo es el personaje principal (que va tomando diferentes nombres dependiendo del lugar donde se realiza: diablo cojuelo, cachúa, macaraos, lechones, toros, avechisas, los negros, tifuá y la mascaras del diablo, entre otros), se transformó con el surgimiento de los barrios de Villa Francisca, Villa Juana y Borojol, y se hizo popular. (Para más información sobre el Carnaval dominicano, véase: Dagoberto Tejeda, Atlas folklórico de la República Dominicana. Santo Domingo, Santillana, 2003, pp.98-115). Leer artículo completo...

Sunday, March 01, 2009

"La Otra Historia Dominicana" de Frank Moya Pons

Por: Alejandro Paulino Ramos

Frank Moya Pons puso recientemente en circulación La Otra Historia dominicana (Santo Domingo, Librería La Trinitaria, 2008), su segunda obra en ese año, pues hace muy poco también fue publicada Historia del Caribe: azúcar y plantaciones en el Mundo Atlántico.

La producción historiográfica de Moya Pons, quien nació en La Vega en 1944, se inició hace treinta y siete años, aunque su interés por la historia venía desde los tiempos en que era adolescente. Cuando no había cumplido los 19 años escribió en su pequeño periódico Cultura (1962), sobre el papel de la historia en nuestra sociedad: "Estamos en la creencia de que no hay mejor maestra para los pueblos que la historia misma. Ella nos enseña lo que debemos hacer y lo que deberemos no hacer en el futuro. Los pueblos no deben olvidar jamás sus errores; los errores son los que nos indican el camino contrario a ellos, que es la verdad". LEER EL ARTÍCULO CUMPLETO......

Monday, February 09, 2009

Los Cocolos de San Pedro de Macorís: "Las mil y una noche"

Fotografía: Portada del libro del historiador Orlando Inoa acerca de la cultura cocola

Por: Pastor de la Rosa

“Como es sabido, los llamados cocolos son un sector de trabajadores inmigrantes que llegaron al país con el auge de la industria azucarera. Provenían de diferentes islas que entonces eran colonias inglesas en las Antillas”.

Entrevista a Prudencia Emilia George Potter

A continuación damos a conocer el interesante testimonio de la señora Prudencia Emilia George Potter, hija de inmigrantes provenientes de las colonias inglesas del Caribe, grupo étnico conocido como cocolo en el país. Por la relevancia de las informaciones que aporta sobre este sector de la clase obrera dominicana, se haconsiderado oportuna su publicación. Esta entrevista se realizó en el marco del proyecto sobre Vida Cotidiana del siglo XX en la República Dominicana, que desarrolla el equipo de investigación del Área de Fuentes Orales del Archivo General de la Nación, durante un trabajo de campo en San Pedro de Macorís en el mes de octubre del año 2007. El equipo de investigación del AGN lo integraron Aldriano Pérez, Pastor de la Rosa y Roberto Rodríguez, y la entrevista se registró en soporte audiovisual.

Como es sabido, los llamados cocolos son un sector de trabajadores inmigrantes que llegaron al país con el auge de la industria azucarera. Provenían de diferentes islas que entonces eran colonias inglesas en las Antillas. Muchos se destacaban por su dominio de la tecnología y oficios asociados a los ingenios. Otros vinieroncomo simples obreros agrícolas cortadores de caña.

Además, el conocimiento del idioma inglés le permitió a una parte de éstas el desempeño de cargos intermedios, ya que facilitaban la comunicación entre los patronos, en su mayoría estadounidenses que no hablaban el español, y la gran masa de obreros dominicanos.

También otros cocolos se dedicaron a actividades comerciales, como es el caso del padre de la entrevistada, quien, además, se destacó en funciones religiosas en la Iglesia Metodista. Pero en resumidas cuentas, los llamados cocolos incidieron en una diversidad de ámbitos. Por tal razón, han tenido una influencia decisivaen el San Pedro de Macorís del siglo XX. Desde allí se desplazaron al resto del país, a donde han llegado diversas influencias de esta etnia dominicana.

Ellos también supieron resistir la discriminación racial y la condición de explotación a que fueron sometidos por el gran capital azucarero. En este trabajo se hará un recorrido de ese proceso histórico, narrado de manera brillante por doña Prudencia George Potter, maestra de larga trayectoria y una auténtica exponente de los cocolos. Vale resaltar los aportes de Aldriano Pérez, conocedor del tema, que con sus oportunas preguntas logró ahondar en detalles relevantes...........

Friday, January 02, 2009

PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA Y LOS POETAS DOMINICANOS


"Pedro Henríquez Ureña y las primeras
antologías poéticas dominicanas"

Por: Alejandro Paulino Ramos


(En las tres fotos que aparecen arríba, en ensayista y filológo Pedro Henríquez Ureña)


En Pasado por Agua, sección aparecida en Vetas número 87, publicamos un documento oficial relativo a la formación de una antología para ser incluida, por la Real Academia de la Lengua Española, en la Antología de Poesía Hispanoamericana. Más recientemente encontramos un texto de Pedro Henríquez Ureña en que se refiere a ella, aclarando que no se le puede considerar la primera, pues antes se había publicado en 1874 el libro La Lira de Quisqueya, de José Castellanos, el primer intento para recopilar y presentar la producción de los más importantes poetas de la República Dominicana: «Se ensayó a hacerla, sin éxito, dos veces -dice Pedro Henríquez Ureña en su escrito Sobre la Antología publicado en la revista La Cuna de América, en 1904- una por Don José Castellanos en 1874 con su colección de La Lira de Quisqueya, que pecó por una falta absoluta y tremenda de selección; otra, en 1892, cuando la Academia Española propuso la Antología de Poetas Hispano-Americanos, que no dio resultado respecto de Santo Domingo ‘porque se compuso exclusivamente de versos de autores muertos’, y entonces aún vivían todos los mejores poetas dominicanos». El argumento, a nuestro entender errado, para rechazar las antologías de 1874 y 1892 estaba sustentado en que los poemas que aparecen en la «Reseña histórico-critica de la poesía en Santo Domingo» eran de «autores muertos», cuando en realidad una parte importante de los que aparecen en ella estaban todavía vivos, como eran, por ejemplo, Salomé Ureña, Federico Henríquez y Carvajal, Enrique Henríquez y Arturo B. Pellerano. En La Lira de Quisqueya también muchos de los que aparecen estaban vivos al publicarse la obra. Posiblemente el interés de Pedro Henríquez Ureña radicaba en que se publicara otra antología que recogiera a los escritores de finales del siglo XIX y principio del XX, especialmente a los que no aparecen en las antologías anteriores. Pedro Henríquez Ureña escribió su artículo «Sobre la Antología» en 1904, para anunciar la que en ese momento estaba preparando el historiador Américo Lugo, y que parece no llegó a publicarse. Por lo menos en 1906 todavía no se había impreso y el propio Lugo anuncia que «está en preparación la Antología de Poetas Dominicanos»; pero revisando las diferentes antologías que recogen los libros del historiador, ella no aparece reseñada ni citada, por lo que creemos no llegó a concretizarse. En 1906 Américo Lugo publicó una obra que tituló «Bibliografía», en la que incluye su interesante ensayo «Notas sobre nuestro movimiento literario», y emite juicios críticos sobre los más importantes escritores muertos entonces: Unos «cuantos escritores yacen, sin embargo, en nuestro panteón literario, sobre cuyos labios inspirados jamás tendrá completa jurisdicción la muerte». También tocó la producción de los poetas contemporáneos a él y separó las generaciones en dos: los anteriores y posteriores a 1880, estos últimos influenciados por Hostos y la Escuela Normal. En cuanto a José Castellanos y su «Lira de Quisqueya», la que Henríquez Ureña considera antología fallida, su obra impresa en 1874 consta de 328 páginas en las que aparecen las notas biográficas-literarias de los 17 poetas y 2 poetisas, además de sus mejores poesías: Manuel María Valencia, Javier Angulo Guridi, Félix María Del Monte, Nicolás Ureña, Félix Mota, José María González, Josefa A. Perdomo, Manuel de Jesús de Peña, José Francisco Pichardo, Manuel Rodríguez Objío, José Francisco Pellerano, José Joaquín Pérez, Miguel Román y Rodríguez, Manuel de Jesús Rodríguez, Federico Henríquez y Carvajal, Juan Isidro Ortea, Salomé Ureña, Francisco Javier Machado y Apolinar Tejera. Los señalamientos críticos sobre las primeras antologías de la poesía dominicana, hechos por Henríquez Ureña, resultan de interés para la historia de la literatura dominicana de principio de siglo XX. Su aporte, enviado desde La Habana, Cuba, en octubre de 1904, fue publicado en la revista dominicana La Cuna de América número 73, del 20 de noviembre del mismo año. Invitamos a su lectura en las páginas siguientes.APARA



“SOBRE LA ANTOLOGÍA”


Por: Pedro Henríquez Ureña

Revista “La Cuna de América”, Santo Domingo,
Año II, número 73, 20 de noviembre de 1904.

“Hace poco anunció “La Cuna de América” que el celebrado escritor Américo Lugo tiene en preparación una Antología de poetas dominicanos, obra que podría ser útil como ninguna a las letras patrias, pero que hasta ahora no se ha realizado en buena forma.

Se ensayó a hacerla, sin éxito, dos veces: una por Don José Castellanos en 18784 con su colección “La Lira de Quisqueya”, que pecó por una falta absoluta y tremenda de selección; otra, en 1892, cuando la Academia Española propuso la Antología de Poetas Hispano-Americanos, que no dio resultado respecto de Santo Domingo porque se compuso exclusivamente de versos de autores muertos, y entonces aún vivían todos los mejores poetas dominicanos.

Así, la antología dominicana está aún por hacerse. Y es, sin embargo, el área donde deben guardarse las joyas de nuestro parnaso. Una colección de autores nacionales sería ponderosa e inútil, pues con excepciones contadas y conocidas, nuestros poetas, sobre todo los viejos, solamente han producido, cada uno, tres o cuatro composiciones selectas, que, por otro lado, sería lastima perder.

Por esto, la Antología dominicana exige de su colector un gusto refinado y certero, y un don de selección escrupulosa y justa. Pero precisamente el colector actual, el Lcdo. Lugo, es el prosista más brillante de nuestra juventud y una de nuestras más vigorosas intelectualidades.

De toda la poesía escrita en Santo Domingo desde su colonización, solamente cabe en una Antología alguna de la escrita a partir del siglo xix. Antes, sobre todo en los primeros días de la colonia, hicieron allí versos españoles y nativos, y por cierto figura entre ellos la más antigua de las poetisas americanas, la monja Doña Leonor de Ovando; pero esos versos sólo pueden conservarse a titulo de curiosidad.

El primer poeta dominicano digno de tal nombre es Francisco Muñoz Delmonte, tenido generalmente por cubano y devuelto a nuestro parnaso por Menéndez Pelayo.

Es discutible la legitimidad de esa devolución, porque si Muñoz Delmonte solía recordar (Mi cumpleaños) que había nacido a orillas del Yaque, aún con mayor insistencia llamaba a Cuba su Patria. De todos modos, en una Antología genuinamente dominicana no hace falta, porque su poesía no se relaciona con la vida de nuestro país.

Los primeros ensayos serios, pero aún muy pobres, de poesía dominicana, los hicieron Núñez de Cáceres con su Oda a los vencedores de Palo Hincado, luego Manuel J. Delmonte y Manuel M. Valencia, a quienes sigue, al fundarse la República, la generación que preside Félix Maria Delmonte y en la cual forman Javier y Alejandro Angulo Guridi, Félix Mota, Felipe Dávila Fernández de Castro, José Maria González, Nicolás Ureña de Mendoza y Encarnación Echavarría de Delmonte.

Harto difícil es escoger lo que debe conservarse entre las producciones de esta generación. Si se procede con un criterio como el del escritor hostosiano, que recientemente quiso reducir a cincuenta el numero de grandes obras poéticas de los Estados Unidos; si se emplea el mismo rigor de Menéndez Pelayo, que no incluyó en la Antología Americana versos de ninguno de esta generación (el único poeta dominicano admitido fue Muñoz Delmonte), hay que desecharlos a todos con la posible excepción del que cito como jefe intelectual, que aún vivía cuando juzgó a los otros el docto académico.

Pero sí, perdonando los defectos debidos a la pobreza del medio en esa época, se estima conveniente conservar lo mejor de estos versificadores, es aún muy difícil la selección. A la distancia, hoy nos parecen todos demasiado fríos e incorrectos. Por ejemplo, entre el mar de versos líricos y dramáticos de Javier Angulo Guridi, solo rememoro como selectos algunos pasajes vibrantes del poema “Iguaniona”, otros de su oda “Al grande arquitecto del universo”, y aquella estrofa celebre de “A la vista de Santo Domingo” que principia: “Quien te dijera, Grecia, que algún día...”

De Félix Mota, a quien injustamente pone Menéndez Pelayo por encima de Angulo Guridi, puede someterse a juicio “La Virgen de Ozama”, en sáficos métricamente correctos pero algo incoherentes.

Y pasando por alto a los demás, creo que merecen conservarse el soneto “A mi patria” de Encarnación Echavarría de Delmonte, y “Un guajiro predilecto”, de Nicolás Ureña, consagrado por el voto popular.

Desde luego, debe tratarse especialmente a Félix Maria Delmonte. Ahí están sus versos políticos: el soneto “A Santana”, la “Despedida”, el soneto “A mi patria”, a mi juicio inferior al de su esposa, pero citada por Pepe Candido como uno de los mejores ejemplares de poesía nacional, “El arpa del proscrito”, muy vigorosa, si algo afeada por la repetición de la invectiva y del nombre propio. En otros géneros, quedan a opción la “Dolora”, muy delicada, el apólogo “La tórtola”, y sus versos eróticos publicados en los Lunes del Listín poco antes de su muerte: dos sonetos, y unas octavas que principian: “Tú que en los sueños de mi edad primera…”

La generación siguiente, la de Meriño, Galván y Tejera produjo más y mejores prosistas que poetas. Los cuatro más conocidos por sus versos son Josefa Antonia Perdomo, Manuel Rodríguez Objío, José Francisco Pichardo, y Manuel de J. de Peña y Reynoso. De los dos primeros, fecundísimos e incorrectos, hay sendos tomos de `poesías entre las que difícilmente se hallará alguna digna de antología: lo más sentido y cuidado de Rodríguez Objío “Acto de fe”, escrito días antes de su muerte, y entre las composiciones últimas de la Perdomo las más correctas y animadas son “A Dios”, “A Bolívar”, “Triunfo de la patria”, y los sonetos “Desconsuelo y desencanto”.

Pichardo, demasiado extenso y quejumbroso, suele tener algunos hermosos versos aislados en “Suspiros y deseos” y el romance “A la palma”; y Peña y Reinoso tiene trozos selectos, como “El color azul”, que pueden tomarse en consideración.

Con la tercera generación literaria de la República, que florece a partir de la Restauración, alcanza la poesía dominicana sus cimas más altas alta ahora, en José Joaquín Pérez y Salomé Ureña de Henríquez. En segundo lugar figuran en esta época Juan Isidro Ortea, muy espontáneo en “Tú y yo” (a José Joaquín Pérez) y “sueños”; y Federico Henríquez y Carvajal, que se ha distinguido con su “Americana” y algunos de sus versos más recientes.

Si se debe ser prudente y escrupuloso al elegir entre los medianos, creo que aún mayor tino es necesario para reunir las piezas que deban representar a los mejores, sin incluir ninguna ociosa, sin excluir ninguna capital. Y a veces, surgen dudas, porque una composición de tercer orden entre las de un poeta superior suele ser más hermosa que la más selecta de un poeta mediano.

Mi admiración por José Joaquín Pérez me ha llevado a estudiar a fondo su obra poética, dispersa y vasta, y de aquí que me atreva a sugerir, como sus más esplendidas y significativas composiciones estas: “Tu cuna y su sepulcro”, “Ecos del destierro”, “La vuelta al hogar”, “Quisqueyana”, “El junco verde”, “Guacanagarí en las ruinas de Marién”, “El voto de Anacona”, “Un mambí”, “Salomé Ureña”, “El nuevo indígena”, y “El amor de Magdalena”; en segundo lugar “Ráfagas”, “Mis canas”, “Americana”, a Polita Delima y Carmen Brigé, “El 5 de julio”, “La torcaz”, “En la cumbre” (a G. F. Deligne), “Retoños”.

Quedan sus “Contornos y relieves”, todos dignos de antologías, especialmente el numero VI, y su traducciones de Thomas Moore; una, “Lágrima por lágrima”, finísima.

En cuanto a Solomé Ureña, la selección es más fácil por ser muy conocidas sus poesías sobresalientes: “Ruinas”, “La fe en el porvenir”, “La llegada del invierno”, “Impresiones”, “En el nacimiento de mi primogenitito”, “Sombras”, “Mi ofrenda a la patria”, “En la muerte de Ulises F. Espaillat” y “Tierra”. En segundo término hay que escoger entre “La gloria del progreso”, “Melancolía”, “A la patria”, “A los Dominicanos”, “El ave y el nido”, “A Quisqueya”, “En defensa de la Sociedad”, “Luz”, “A mi esposo ausente” (1880), “Mi óbolo”, “Angustias”, ”Fe”, “Umbra-Resurrexit”, y el numero XIX del poema “Anacaona”.

Las generaciones siguientes ocupan ahora la palestra, y han producido varios poetas correctos y fecundos, como Pellerano Castro, los Deligne, B. O. Pérez, que no estarían cabalmente representados en un número corto de sus obras.

Los poetas muertos de estas generaciones son Pablo Pumarol, satírico que de nada dejó que pasara de una corrección mediana; Virginia E. Ortea, muy sentimental en algunas rimas breves (El poeta, Para ti) Mariano Soler y Meriño, promesa tronchada en flor que apenas indicó sus posibilidades en rasgos como “Mi esperanza”; César Nicolás Penson, de quien hay que conservar a toda costa el “Poema de los humildes” y la “Víspera del combate”, llamado por Lugo “acaso el más hermoso de nuestros cantos”; Bartolomé Olegario Pérez, uno de nuestros más inspirados de todas las épocas, que ha dejado multitud de trozos magníficos, entre los cuales recuerdo “Lucha sagrada”, “Todo es tarde”, “Noche buena”, “Psalmo”, y Rafael A. Deligne, que llegó a dominar el verso y a producir varias joyas: “Ella”, muy sentida, “Por las barcas”, “A las almas tristes”, ,”Insolación”, “Voces mudas” , y otras.

Entre los vivos sobresalen Gastón Fernando Deligne y Arturo Pellerano Castro quienes, por desgracia, no han producido en estos últimos días tanto hermoso como en sus principios. Las flores de antología de Gastón son “Angustias”, “Maireni”, “aniquilamiento” (para mí la más brillante y levantada), “Valle de lágrimas”, “El Silfos” (paráfrasis) y “En memoria de nuestro primer poeta”; secundariamente, “Confidencia de Cristina”, “Epitalamio”, “Arriba el pabellón”, “Subjetiva”, “En el botado”, “Los Monóstrofes”, y su último romance de la Hispaniola “Montbars el Exterminador”.


Pellerano Castro tiene sus grupos de “Criollas”, “Cantos bohemios”, “Americanas”, “Patriótica” y las breves estrofas “Tristes” como “Ah”… y aquel incomparable poema en seis versos “En el Cementerio”.

Después, van Fabio Fiallo, que está casi todo en su volumen “Primavera sentimental” y algunos rasgos sueltos, “Vibraciones”, “Ave Reina” &; Isabel Amechazurra de Pellerano con tres perlas: “Levántate”, “Estrofas” y “Cartas de mi madre”; y Enrique Henríquez, el poeta erótico de los “Nocturnos” y de la “Epístola a Beatriz” (celebrada por M.A. Machado), que ha sido también poeta civil aunque menos espontáneo, en “La Lira Americana” y “Miserere”.

Si otros poetas vivos deberían citarse aquí, vale dejar a la opinión del ilustrado colector el escoger los más dignos de la antología; pero no quiero pasar sin mención estas composiciones selectas: “La madre del porvenir”, de Emilio Prud´homme; “Te quiero porque sufres”, de Andrejulio R. Aybar; “Salve” de José E. Otero Nolasco, y “Campestre” de Bienvenido S. Nouel.

Resta citar a la juventud novísima, aunque es muy arriesgado juzgarla. Varios en la nueva generación poseen felices cualidades y disposiciones, y el triunfo de Perdomo y Morales en el Certamen de Agosto es significativo.

A mi juicio, los dos adalides de la poesía juvenil dominicana son Valentín Giró y Porfirio Herrera. Este es el más correcto, el más sereno; aquel más variado, más animado, más original. Su “Iba Cristo” se me antoja un rasgo excepcional, a pesar de sus vaguedades.

Por de contado, sería imprudente querer incluir en una Antología las producciones de la juventud que aún no ha definido su personalidad, y podría quedar falsamente representada; y no están faltos de razón los académicos que opinan que sólo a los muertos se puede juzgar definitivamente, pero, si no engañan los entusiasmos, poetas como los dos jóvenes que cito están destinados a figurar, a su debido tiempo, en las antologías”.

Habana, octubre 1904.




Monday, November 17, 2008

ESCUELA HISTORIA UASD: CERRARLA O SANEARLA?


Hoy.com.do , Areito. 14 Noviembre 2008

Debate La historia y la UASD: ¿Un barco a la deriva?

Por: José Guerrero
El autor sostiene que en la UASD lo único que predomina actualmente son objetivos políticos-personales, rara vez académicos
La Escuela de Historia de la UASD se creó en 1968 como producto del Movimiento Renovador y del proceso democrático surgido después de la muerte de Trujillo.
Predominaba la historiografía tradicional basada en el culto al héroe y al Estado al margen de las estructuras económicas, sociales y políticas forjadas por el pueblo dominicano. Para que la juventud fuese motor de los cambios sociales y del suyo propio se implementó el pensamiento crítico en el que el conocimiento histórico era imprescindible. Desde entonces se imparte Historia Social Dominicana a todos los estudiantes. La escuela la integraban distinguidos académicos, algunos protagonistas de la lucha democrática. La nueva historiografía científica y también la Antropología no se conciben sin ella.
Sin embargo, males de la sociedad y de la universidad la vienen afectando como la politiquería y el clientelismo, la falta de pertinencia social y de ética por lo que ha descendido la calidad del alumno, del profesor y de la enseñanza.
El presidente de la Academia Dominicana de la Historia, doctor Emilio Cordero Michel, después de participar en un concurso para ayudantes de profesor, propuso el cierre de la escuela. El Presidente de la República, en un seminario organizado por dicha academia sobre la Independencia de América, en el que participó como expositor un solo profesor activo de la escuela, mostró preocupación por el bajo número de estudiantes de la misma. Un alto funcionario universitario y algunos profesores defienden la escuela sin reconocer los problemas cognitivos y éticos existentes, ni plantear siquiera el cliché de un seminario. En 2004 quien suscribe hizo un estudio y una propuesta para dicha escuela –sólo con la ayuda de una profesora y algunos estudiantes- como parte del equipo que realizó junto a Ligia Amada Melo, Evarista Matías, Guillermo Díaz y otros académicos, un diagnóstico y el rediseño curricular de la Facultad de Humanidades. La propuesta de la Escuela de Historia fue la única aprobada por el Consejo Universitario. Hoy duerme el sueño eterno y muy pocos la conocen.
Se pretende desestimar la crítica del profesor meritísimo Cordero Michel con pruritos legales y hasta se cuestiona irrespetuosamente su obra historiográfica. Cuando se carece de argumento se ataca a la persona. Pero la situación es mucho peor de lo que se dice. El primer síntoma de una enfermedad es su negación por el paciente. Existe una categoría de ¨historiadores ágrafos¨ que nada investiga ni publica, aunque la escritura sea inherente a la Historia. Estos componen el grupo que en la Escuela de Historia abusa del poder, se reparte la mayor carga horaria y se ampara en la cultura que bifurca poder, saber y ética. Que alguien publique o investigue, que participe en eventos, sea miembro o asista a la Academia Dominicana de la Historia, lo convierte en ¨tonto o elitista peligroso¨ y se le advierte que puede tener el saber, pero no el poder, claro, el poder del clientelismo.
¿Qué escuela está exenta de estos problemas? Política y academia van de la mano en la UASD. Lo único que actualmente predomina son objetivos políticos-personales, rara vez académicos. Imposible llegar a un cargo electivo o designado sin cuñas políticas. Muchos de los ganadores de concursos para la docencia y la investigación, como denunció responsablemente el profesor Alejandro Paulino, se deciden de antemano. Son famosas la pérdida de expedientes o las patrañas para hacer fracasar a uno y beneficiar a otro. En general, la investigación y la producción de conocimientos, cuando se realizan, nada tienen que ver con la universidad ni con el apoyo a la docencia.
Platón se removería en su tumba si se entera de que la Vicerrectoría de Investigación se escoge por voto. ¡Es una cuestión de conocimiento, no de opinión o masa! El criterio de publicación no es relevante a la hora de votar por un candidato. Se podría justificar que al docente se le paga por enseñar y
que el régimen de 40 horas no deja tiempo nada más, pero entonces se debería cambiar el nombre a la institución ya que, según Pedro Henríquez Ureña, desde el siglo XIX la universidad se diferencia de la escuela porque enseña e investiga. El director de la Escuela de Pedagogía ha dicho que el 75% de los futuros pedagogos del país entra a la universidad con un 5to.grado, pero no dijo con cuántos grados sale. Esto sí es realmente grave. No sorprende que recientemente el país sacara el último lugar de 17 países en matemáticas, lengua y lectura.
Pero el gran dolor de cabeza es la asignación docente cada semestre. Gran parte del trabajo de la Comisión de Asuntos Docentes se pierde en dirimir quejas y denuncias al respecto, no obstante existan criterios objetivos para hacerla: categoría, antigüedad y competencia. Si se informatizara, nadie podría burlar el derecho de los profesores, el coordinador de cátedra activaría su importante función y por fin las oficinas de planificación planificarían algo. Además, hay asuntos éticos que implican sanción según ordenanzas como el cobro prohibido compulsivo a estudiantes por ¨excursiones¨ y la venta de libros o material didáctico, algo común y hasta justificado públicamente. Se estima que unos 300 profesores incurren en esta práctica, número suficiente para decidir la elección del rector o del director de turno.
Por eso no se combate.
El Rector Magnífico y demás autoridades deberían organizar un amplio debate sobre la problemática porque ¨el que calla otorga¨, aparte de que la universidad se aboca a un proceso de reforma y rediseño, al parecer partiendo de cero y desconociendo muchas experiencias y estudios anteriores. La falta de coordinación institucional y continuidad en las políticas educativas son un grave problema de la UASD, no de una gestión en particular: por eso es una estructura, no un sistema académico. Según Demerval Saviani, la primera la constituyen los estatutos e instituciones, el segundo la coherencia teórica de la gestión científica y académica. Si no hacemos pequeñas acciones como un debate puntual, una revista académica institucional, concursos limpios, un congreso anual o la impresión de libros sin fallas mecánicas, más difícil sería una reforma. Lawrence Stenhouse advierte que es imposible reforma alguna si los miembros o la institución no quieren cambiar y de que jamás se debe cambiar algo dejando todo como está. El ¨pecado¨ de toda reforma es ponerle nuevo nombre a lo viejo y caduco. La estrategia de la reforma es analizar, debatir y construir consensos.
Así, no hay historia ni universidad que avance o justifique su función social. Es tiempo para el debate y demostrar que en la UASD se puede luchar más allá del beneficio propio y del fracaso del contrario. Como bien dice Orlson Marden, no se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos. No hay crítica capaz de construir o convencer sin autocrítica. El problema es que la UASD no dialoga ni con ella misma. Quizás no se ha dado cuenta, como el viejo de Zaratustra de Nietzsche sobre el Dios de antaño, que hace mucho que murió o que nosotros la matamos.
En síntesis
Propuesta de debate
El Rector Magnífico y demás autoridades deberían organizar un amplio debate sobre la problemática porque, a juicio del autor, “el que calla otorga”, aparte de que la universidad se aboca a un proceso de reforma y rediseño, al parecer partiendo de cero y desconociendo muchas experiencias anteriores.
José Guerrero es historiador, antropólogo, catedrático universitario, investigador arqueológico. Fue subdirector del Museo del Hombre Dominicano. Autor de varias obras de folklore, estudios arqueológicos, cultura e historia dominicanas.

ESCUELA DE HISTORIA UASD : EL DEBATE SIGUE


Hoy.com.do , Areito. 15 Noviembre 2008

En las fotos: Emilio Cordero Michel, Teodoro Viola y Kelvin Mejía

Cuestionamientos a concurso historia UASD
El controversial concurso para catedráticos de historia había sido declarado nulo por subconsejo directivo de la Escuela de historia de la Casa de Estudios
Escrito por: ÁNGELA PEÑA

Ante tantas irregularidades que acompañaron el concurso para ayudantes de profesores de la Cátedra de Historia Dominicana de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el Subconsejo Directivo de esa Escuela lo había declarado nulo, a unanimidad, el pasado 28 de agosto y solicitó al honorable Consejo Directivo del departamento que lo proclamara desierto.
En un documento redactado por el organismo para elevar las peticiones se detalla un sin fin de accidentes previos a la realización del examen para optar por el cargo en el que de 20 aspirantes sólo tres pasaron las pruebas oral y escrita. Todos son licenciados en Historia y Pedagogía y la mayoría tiene maestría en la asignatura, cursada en la UASD, según reportaron los miembros del jurado examinador.
Dos jurados anteriores fueron desestimados debido a comentarios, rumores, acciones inconsultas. Hubo inhibiciones, retiros, renuncias, declaraciones de inhabilidad y otros incidentes antes de que se escogiera ese tercer y último jurado de “jubilados” que el Subconsejo directivo consideró como una designación “irregular”.
En el informe se relata que el director de la Escuela de Historia destinó de manera verbal, para el primer jurado, a los catedráticos Ramón Paniagua y Álvaro Caamaño, pero estos no estuvieron a tiempo en el concurso debido a que fueron convocados a una hora distinta a la de la celebración de las pruebas y entonces se procedió a incluir al profesor Miguel Ángel Díaz, por vía telefónica y con carácter de urgencia.
La supuesta anormalidad como se condujo el concurso dio lugar a runrunes que provocaron que el coordinador de la cátedra de Historia, Oscar Diloné, se inhibiera, quedando inhabilitado, según se explica, para continuar en el desarrollo del caso.
Se inició entonces la formación de un segundo jurado pero, “sin ser sometido al conocimiento del Consejo Directivo de la Escuela”, por lo que también optó por retirarse. Empero, ambos jurados concluyeron el examen escrito y el reporte del Subconsejo dice que desconoce cuál fue el mecanismo de validación ni quien lo procesó. Fue a partir de ese retiro que se designó el jurado formado por los historiadores Emilio Cordero Michel, Jaime de Jesús Domínguez, Dioris Antigua Correa y Ana Daisy García.
Sobre ellos dice el documento ignorar “en qué base legal diferente y contraria a los reglamentos, estatutos y costumbres vigentes en las demás Escuelas de la Universidad se sustentó el Director de la Escuela para designar un tercer jurado compuesto por jubilados, el cual concluyó el proceso, siendo su designación irregular al igual que las dos anteriores”.
Agrega que “todas las acciones vinculadas al concurso de ayudantes para la Cátedra de Historia Dominicana están afectadas de nulidad absoluta, por ser hechas contrarias a los reglamentos y estatutos, y en segundo lugar, por la incapacidad de algunos de los firmantes de los documentos relativos a dicho concurso por haberse sustraído del mismo”.
Aclara que su oposición a las anomalías no constituye cuestionamiento a la capacidad y la dignidad de los jurados y concursantes, “lo que está evidenciado en que iniciamos nuestras acciones antes de conocerse resultados algunos”.
El profesor Teodoro Viola, miembro del Subconsejo Directivo de la Escuela de Historia de la UASD, entregó a HOY copia de los reglamentos de Ingreso, Evaluación y Retiro del Personal Docente que demuestran que, presuntamente, no se tomaron en cuenta los artículos 8 y 17 para el debatido concurso.
Aspirante rechazado. Kelvin Mejía, licenciado en Historia de la UASD que cursa una maestría en Archivística y es profesor de historia dominicana en un colegio privado, se atrevió a dar la cara para reclamar y criticar el concurso, pese a que fue reprobado. Su nombre, ni los de sus compañeros descalificados, figuran en el reportaje en que se hizo la denuncia en Areíto. Solo se dieron a conocer los tres que aprobaron.
“Respeto la posición de los firmantes del informe, más no la comparto, primero por mi trayectoria dentro de la carrera, que lo confirman mis notas, el índice acumulado y docentes que me han dado clases”, manifestó.
Agregó que lo motivó a declarar el no tener respuestas “a ciertas interrogantes, como ¿por qué se cambió de jurado en medio del concurso? Nosotros empezamos con un jurado que nos evaluó en la parte escrita, integrado por Oscar Diloné y Miguel Ángel Díaz”, relató.
Dijo desconocer “cómo se repartió la puntuación en cada uno de los aspectos”, señalando que debía considerarse “la parte escrita, el currículum, la formación académica, publicaciones, la parte oral”. Comunicó que, al menos en su caso, sólo participó en el examen oral y planteó otro cuestionamiento: “¿Por qué el departamento no publicó oficialmente los resultados?”. Afirmó que se enteró por el trabajo de Areíto.
Interrogó además: “¿Por qué en el examen oral todo se circunscribió a preguntas rebuscadas, capciosas?” y comentó que no hubo preguntas “en cuanto a procesos históricos ni a metodología de la enseñanza de la historia”.
Alegó que su reacción se debe a que siente que pudo haber ganado y, sin embargo, “al no publicarse oficialmente el resultado ¿a quién le reclamo?”.
Porque Kelvin Mejía entiende que él tenía derecho a apelar.
En la carta que anexaron a los resultados del concurso, dirigida al rector y otros altos funcionarios de la Autónoma, los suscritos comunicaron que “para seguir graduando licenciados en Historia o en Pedagogía Mención Ciencias Sociales con tan deplorable cognición histórica”, es preferible “cerrar la Escuela”, pues, en vez de enseñar, “deformarían a nuestros jóvenes estudiantes”.
En síntesis
Reacción de un reprobado
Kelvin Mejía, licenciado de Historia que fue rechazado en el concurso (su nombre no fue dado a conocer en la denuncia original sobre deficiencias de la escuela) dio la cara para reclamar y criticar el concurso afirmando que el examen se circunscribió a preguntas rebuscadas y capciosas.

Sunday, November 09, 2008

ESCUELA DE HISTORIA AL DESNUDO





Fracasos de UASD al formar “profesores”

(La crónica que desató la polémica. Las preguntas que debemos contestar: ¿Se salvará la Escuela de Historia, la transformaremos para que cumpla con su papel en la educación dominicana, el conocimiento se pondrá por sobre la politequería, o terminará cerrada como plantea el presidente de la Academia Dominicana de la Historia? www.historiadoresdominicanos.blogspot.com está abierta a todas las opiniones responsables que quieran participar en el debate y publicaremos los artículos y noticias que aparezcan en la prensa nacional. Pueden escribir a: alejopaulino@gmail.com )

(Tomado de Areito: www.hoy.com.do , 1 noviembre 2008)
En las fotos 1 y 2 edificio de la Academia Dominicana de la Historia, en la 3 el doctor Emilio Cordero Michel, presidente de la Academia Dominicana de la Historia y la arquitecta Ana Valdez.

Escrito por: ÁNGELA PEÑA

Es realmente alarmante que egresados como licenciados en Historia y en Pedagogía Mención Estudios Sociales, y con Maestría en Historia, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, obtuvieran bajísimas puntuaciones por haber evidenciado una gran ignorancia en el conocimiento de temas básicos del pasado dominicano, de historia universal y del Caribe. “Realmente no comprendemos cómo pudieron ser promovidos en sus estudios cuando han demostrado tan gran desconocimiento histórico”.
Emilio Cordero Michel escribió, alarmado, estas consideraciones tras presidir el jurado del Concurso para Ayudantes de Profesores de la Cátedra de Historia Dominicana de esa academia. De 20 aspirantes, solamente tres pasaron las pruebas. Las valoraciones de los restantes fueron entre 18, 21, 25, 33, 38, 40, 41, 43, 44, 45, 47, 49, 53, 62.
El presidente de la Academia Dominicana de la Historia sugiere en una misiva que dirigió al doctor Dioris Antigua Correa, director de la Escuela de Historia y Antropología de la alta casa de estudios, que “para seguir graduando licenciados en Historia o en Pedagogía Mención Ciencias Sociales con tan deplorable cognición histórica”, es preferible “cerrar la Escuela”, pues, en vez de enseñar, “deformarían a nuestros jóvenes estudiantes”.
El escritor, que durante años fue catedrático y fundó y dirigió varios departamentos y facultades de la Autónoma, solicitó en la correspondencia “que se proceda a revisar profundamente tanto los pensa de la carrera de Historia como la capacidad de los profesores que imparten docencia, tanto en la Licenciatura como en las maestrías”.
El consagrado investigador autorizó a HOY a reproducir tanto la carta como la evaluación de esta deplorable experiencia, de las cuales anexa copia al rector Franklin García Fermín; al doctor Iván Grullón, vicerrector académico, y a M. A. Morla, decano de la facultad de Humanidades de la UASD. El informe está firmado por Cordero Michel, Jaime de Jesús Domínguez, Dioris Antigua y Ana Daisy García, integrantes del Jurado.
De los 20 participantes sólo tres no tienen maestría. Algunos son profesores de universidades, colegios y escuelas, informó Cordero. Los tres que aprobaron fueron los licenciados Quisqueya Lora Hugui, con 90; Andrés J. Morillo Martínez, 71 y Fanny Capellán Almonte con 70.
“Como una zanahoria”. Relató Cordero Michel que la mayoría de los aspirantes examinados no sólo demostró ignorancia en la prueba escrita sino en la oral. A una estudiante se le preguntó si sabía lo que era una pieza de ébano y respondió que no. Ante la pregunta reiterada contestó que “es como una zanahoria”. Cordero Michel le ofreció con detalles la respuesta.
A otro se le planteó: “El descubrimiento del Nuevo Mundo y la explotación de sus recursos naturales, sobre todo de oro y plata, provocó la llamada revolución de los precios. ¿En qué consistió ese hecho? ¿Cómo afectó la economía de España y cómo se reflejó en Santo Domingo?”
El interpelado, narró Emilio Cordero, se limitó a comentar: “Esa fue una revolución muy sangrienta”. El profesor le aclaró: “Eso fue un proceso inflacionario. ¿Qué provocó la inflación?”, le consultó. “No supo”.
Significó el académico que lo que ha provocado su alarma es que todos estos egresados tienen licenciatura, y la mayoría maestrías en Historia que imparte la UASD.
“¿Cómo es posible que ofrecieran esas respuestas? ¿Cómo se graduaron? ¿Por qué los graduaron?”, preguntó. Y añadió: “Esos jóvenes imparten docencia y con todo ese desconocimiento lo que hacen es deformar más a nuestros jóvenes”.
Adelantó que como consecuencia de esta preocupante situación, la Academia Dominicana de la Historia va a celebrar un seminario sobre la Enseñanza de la Historia, con el auspicio de Funglode.

En síntesis
Serio cuestionamiento
Emilio Cordero Michel, presidente de la Academia Dominicana de la Historia, presidió el jurado de un Concurso para Ayudantes de Profesores de la Cátedra e Historia de la institución. De veinte aspirantes, solo tres pasaron las pruebas. No se explica cómo fue que los promovieron.

ESCUELA DE HISTORIA AL DESNUDO ll



POLÉMICA
Lavarse las manos como Pilatos
(Tomado de Areito : http://www.hoy.com.do/ , 7 noviembre 2008)

Escrito por: JESÚS DE LA ROSA

En AREITO, suplemento del periódico HOY, en su edición correspondiente al día primero de noviembre recién pasado, aparecen unas declaraciones atribuidas al doctor Emilio Cordero Michel, presidente de la Academia Dominicana de la Historia y catedrático de vieja data del Departamento de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma, en las que, además de empañar el prestigio de los docentes de esa dependencia de la UASD, juzga como bajísima la calidad de los estudios de licenciatura y de maestría en historia que se cursan en la Universidad estatal.
¨ Es realmente alarmante que egresados como licenciados en Historia y en Pedagogía Mención Estudios Sociales, y con Maestría en Historia, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, obtuvieran bajísimas puntuaciones por haber evidenciado una gran ignorancia en el conocimiento de temas básicos del pasado dominicano, de historia universal y del Caribe ¨
El doctor Emilio Cordero Michel formó parte, junto a los catedráticos doctor Jaime de Jesús Domínguez y maestra Ana Daisy García, del jurado del Concurso para Ayudantes de Profesores de la Cátedra de Historia Dominicana, celebrado en la UASD los días 20 y 27 de mayo recién pasado.
En dicho certamen participaron 20 aspirantes, de los cuales sólo tres alcanzaron puntuaciones superiores a los 70 puntos: los licenciados Quisqueya Lora, Andrés Morillo Martínez y Fanny Capellán Almonte. Los tres cursaron sus estudios de licenciatura y de maestría en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
En dicho concurso de oposición, también participaron egresados de la maestría en Ciencias Sociales de las Universidades INTEC, PUCMM y del INAFOCAN. Ninguno pudo alcanzar la puntuación mínima requerida. El doctor Emilio Cordero Michel no se refiere a esos aspirantes suspendidos y nada dice de las instituciones donde se formaron.
En su calidad de miembros del jurado del Concurso de Ayudantes de Profesores de la Cátedra de Historia Dominicana, los catedráticos doctor Emilio Cordero Michel, doctor Jaime de Jesús Domínguez y maestra Ana Daisy García le dirigieron una comunicación, fechada el 20 de agosto del año en curso, al doctor Dioris Antigua Correa, Director del Departamento de Historia y Antropología de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la que manifiestan su incomprensión ante el hecho de que fueran promovidos en sus estudios de licenciatura y maestría en historia los estudiantes que obtuvieron calificaciones bajísimas en dicho concurso.
Por esa misma vía, los catedráticos a los que nos referimos en el párrafo anterior, solicitan que se proceda a revisar los pensa de la carrera de Historia, a tiempo en que cuestionan la capacidad de los profesores de la UASD que imparten docencia tanto en la licenciatura de historia como en las maestrías. En una parte de su misiva esos catedráticos expresan lo siguiente: ¨ Somos de opinión que para seguir graduando Licenciados en Historia o en Pedagogía Mención Ciencias Sociales con tan deplorable cognición histórica que, al lograr ingresar a todos los niveles del profesorado, deforman a nuestros jóvenes estudiantes, es preferible cerrar la Escuela ¨
Fundamentan sus consideraciones en el hecho de haber examinado 20 jóvenes aspirantes al puesto de Ayudante de Profesor. Las expresan sin tomar en consideración que el Departamento de Historia y Antropología de la UASD fue fundado en el año 1968 por los organismos de gobierno de la Facultad de Humanidades de la UASD y que del mismo han egresado la mayoría de los historiadores e investigadores que tiene el país.
No sabemos si los catedráticos Jaime de Jesús Domínguez y Daisy García acordaron con Emilio Cordero Michel el hacer de público conocimientos sus consideraciones en relación con el Concurso para el cargo de Ayudante de Profesor de la Cátedra de Historia antes de que dicho certamen finalizara. En el Directorio de la Academia Dominicana de la Historia figuran, como académicos del número, como académicos correspondientes y como miembros colaboradores historiadores, egresados del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Dos profesionales de la historia egresados de la UASD han ocupado el cargo de Presidente de la Academia Dominicana de la Historia, el mismo cargo que hoy ocupa el doctor Emilio Cordero Michel.
Antes de la creación del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades de la UASD eran abogados los que ejercían las funciones de historiadores. Fue a partir de entonces, cuando comenzaron a formarse los primeros profesionales de esa disciplina.
Los jóvenes y no tan jóvenes catedráticos de la UASD de historia y de otras disciplinas fueron nuestros alumnos en las décadas de los años 80 y 90. Las competencias o las incompetencias que ellos exhiben hoy en parte son frutos nuestros ejercicios como catedráticos de la más antigua Universidad de América.
Uno de los miembros del jurado examinador ha sido coordinadora por años de los estudios de maestría en Historia de la UASD; otro, ha impartido docencia en ese programa desde su inicio; y Cordero Michel impartió o imparte docencia en el Departamento de Historia y Antropología de la UASD desde que esa depedencia fue creada en 1968, por lo que cabe calificar como inconsecuencia el hecho de que esos catedráticos pretendan ahora lavarse las manos como Pilatos.
El autor de esta crónica no es historiador ni catedrático de historia de la UASD por lo que no tiene nada personal que defender en el conflicto desatado como consecuencias de la conducta observada por el doctor Emilio Cordero Michel en su calidad de miembro del jurado del Concurso para el cargo de Ayudante de Profesor de la Cátedra de Historia.
La UASD es un patrimonio de la nación. En el carnaval de la vida, las gentes vienen y van, las instituciones quedan.
Me he sentido muy molesto con la actitud de Cordero Michel. Igual de molesto me sentí cuando un redactor confundió, creí que adrede, el campus o ciudad universitaria con sus alrededores, y cuando el mismo cronista demandó de las autoridades de la UASD que asumieran roles de autoridades edilicias.
A partir del Movimiento Renovador Universitario la Universidad Autónoma de Santo Domingo pasó a ser gobernada por organismos de cogobierno, llámese Claustro, Consejo Universitario, Asamblea de Facultades, Consejo y Sub Consejo Técnico. Por lo que ningún catedrático de esa institución ha fundado departamentos ni mucho menos Facultades.
El Concurso para el puesto de Ayudante de Profesor de la Cátedra de Historia no ha concluido aún. Falta que dos organismos de gobierno universitario, el subconsejo del Departamento de Historia y el Consejo Directivo de la Facultad de Humanidades, sancionen la decisión del Jurado Examinador.
Según lo publicado en AREITO de HOY, el doctor Emilio Cordero Michel autorizó a HOY a reproducir tanto la carta que le dirigieron los miembros de Jurado del Concurso de Oposición para elegir Ayudantes de Profesores de la Cátedra Historia Dominicana al Director del Departamento de Historia y Antropología de la Facultad de Humanidades de la UASD como los resultados de dicho concurso. ¿ Qué organismo de gobierno de la UASD autorizó al doctor Emilio Cordero Michel a hacer lo que hizo?
Por fortuna, los editores del suplemento Areito sólo publicaron los nombres y las calificaciones de los tres egresados de la UASD que alcanzaron buenas calificaciones en las pruebas a las que fueron sometidos. Imagínese usted, amigo lector, el conflicto legal que se habría desatado si los editores de AREITO hubiesen publicado los nombres y las bajísimas calificaciones de los demás participantes en el Concurso para elegir Profesores Ayudantes de la Cátedra de Historia Dominicana que se celebró en la UASD en mayo recién pasado. Hace unos días que un colega me refirió el caso de un estudiante norteamericano que demandó judicialmente la Universidad donde cursa sus estudios por haber publicado sus calificaciones en un mural de la institución. Es que las calificaciones alcanzadas por un estudiante o por un concursante a un cargo en una universidad son del dominio privado y nadie tiene el derecho de publicarla sin su consentimiento.
La verdad es que no nos explicamos como personas de tanta capacidad y experiencia cometen errores como los que acaban de cometer el doctor Emilio Cordero Michel y compartes.

Saturday, November 08, 2008

DEBATE: LA ESCUELA DE HISTORIA UASD AL DESNUDO



POLÉMICA
(Tomado de: Areito, periódico http://www.hoy.com.do/ , Rep. Dominicana, 7 Noviembre 2008)

Escuela Historia UASD atacada y defendida

Escrito por: ÁNGELA PEÑA


Tres profesores de historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, uno de ellos miembro del Subconsejo Directivo de esa Escuela, revelaron irregularidades existentes en el departamento, como respuesta a la denuncia publicada en Areíto sobre el resultado de las pruebas a egresados de la academia que aspiraban ganar un concurso de ayudantes de profesores de esa asignatura.
Al mismo tiempo, mostraron indignación y desacuerdo con el informe. Uno dirigió ataques personales a Emilio Cordero Michel, firmante de la carta junto a Jaime de Jesús Domínguez, Dioris Antigua y Ana Daisy García.
También reaccionó a la publicación Kelvin Mejía, uno de los rechazados.
Teodoro Viola, Nelson Díaz y Alejandro Paulino, se mostraron airados o ecuánimes en el análisis de la realidad interna de la sección de Historia y Antropología de la UASD.
Paulino dijo estar de acuerdo con las observaciones en cuanto a que a la escuela de historia de la UASD “están ingresando muchos profesores que no están en capacidad de enseñar historia, aunque existen excepciones”.
El historiador, autor de varios textos y catedrático de la Autónoma durante 18 años, manifestó que la realidad del concurso “es una oportunidad para que se revise la situación de la Escuela en todos los sentidos, pero especialmente en lo que tiene que ver con el reclutamiento del personal académico, debido a que se le está dando más importancia a las relaciones personales, partidarias y políticas universitarias y no al conocimiento”.
“Hay profesores en el departamento de Historia, por suerte muy pocos, que no pueden explicar una coyuntura histórica ni siquiera reciente, porque no son historiadores, no saben de historia”, agregó. Reclamó “un debate interno sobre lo que está pasando en la Escuela de Historia” y sugirió que la Academia Dominicana de la Historia “asesore en el proceso de saneamiento”.
Para Alejandro Paulino el problema “es más profundo de lo que han planteado los firmantes. Se ha dado el caso de que concursantes saben de antemano las preguntas que se le van a hacer. También de funcionarios de departamentos que sugieren a los ganadores”.
Teodoro Viola, por su lado, definió el informe como “superficial y coyuntural”. Es licenciado en Educación mención Ciencias Sociales, con maestría en Historia, profesor y coordinador de la cátedra de historia de América y pertenece al Subconsejo directivo de la Escuela de Historia de la UASD, donde labora desde hace 12 años, impartiendo 40 horas semanales de docencia.
No es partidario de que el departamento sea cerrado, sino intervenido por el decanato de Humanidades. Analítico, conocedor de los estatutos y reglamentos de esa sección, consideró que el documento publicado en Areíto “no respetó el honor de algunos académicos que han hecho significativos aportes a la sociedad y a la historia dominicana”.
Señaló que algunos de los firmantes de la misiva “son co-responsables de la situación denunciada”. La maestría en historia, añadió “tiene tres promociones bajo la misma coordinación y no sé si otro organismo de la UASD sabe sobre el seguimiento a los egresados, si se han evaluado los programas, porque la estructura a que pertenezco no tiene noticias al respecto”.
“El director de la Escuela de Historia Dominicana, Dioris Antigua, lleva aproximadamente tres años en esa posición, y si tiene programas y proyectos en procura del mejoramiento de ésta, son a título personal, no institucional, algo que también desconocemos”, significó.
Añadió que el problema se le quiere atribuir exclusivamente a la Escuela de Historia y a la UASD “cuando abundan diagnósticos de organismos nacionales e internacionales que reflejan la realidad del sistema educativo dominicano”.
Un problema ético. Teodoro Viola significó que la carta publicada en Areíto revela “un problema ético, violatorio del Reglamento de Ingreso, Evaluación y Recurso del Personal Docente”, contenido en la resolución 04-103 del 19 de noviembre de 2003. Leyó los artículos 16, 17 y 36, que comentó. En cuanto al primero manifestó que el Consejo Directivo no fue apoderado de esos resultados, que él se enteró por el trabajo de HOY. Los otros, alegó, no se tomaron en cuenta.
No pone en duda la capacidad de las personas que “aunque de forma irregular actuaron como jurado, porque está probada. Pero desconocíamos, como institución, el destino de las evaluaciones”. Agregó que su opinión en torno a los profesionales examinados podría ser subjetiva porque ignora los criterios evaluativos empleados.
Sin embargo, entiende que en la Escuela de historia de la UASD, como en otras, “existen problemas en la formación docente, en los programas y pensums obsoletos”. Enfatizó que el contexto socio-económico y cultural, la extracción de la población estudiantil, amerita un tratamiento profundo, “no la simple denuncia”. Reconoció, empero, que la Escuela de Historia ha perdido dinamismo. “Por ejemplo, el Subconsejo directivo sólo ha sido convocado una vez por año”. Dijo que la denuncia es una oportunidad para “reconsiderar y producir transformaciones importantes” en el departamento.
Denunció otras irregularidades, como que la Escuela ha perdido espacio en el debate de los temas históricos y expuso su propio excepcional caso de docente de 40 horas que no le permite investigar, actualizarse, publicar. Nelson Díaz fue cáustico en sus pareceres sobre el jurado. Dijo que como desconoce las preguntas no tiene elementos de juicio para determinar la eficiencia de los concursantes y que la carta tiende a exculpar al Estado dominicano de la deficiencia del sistema educativo. Consideró “superficial” el reporte y dijo que no se puede plantear el cierre de una Escuela teniendo como premisa un concurso de ayudante de profesor.
Reveló conocer a Quisqueya Lora y Fanny Capellán, aprobadas, y preguntó: “¿Cómo justificar esas buenas notas siendo ellas también egresadas del departamento de Historia? Obviamente evidencia una incoherencia en el planteamiento del informe”.
“Por otra parte, la formación académica de Emilio Cordero Michel es de abogado, entendemos que no tiene estudios de pedagogía sobre la enseñanza de la historia. Además, su producción historiográfica es sumamente limitada, por consiguiente, podría cuestionarse su calidad para demandar el cierre del departamento”, declaró Díaz, licenciado en Ciencias Sociales y Derecho, con maestría en Historia Dominicana. Es catedrático de la UASD desde 1981, y autor de dos libros sobre historia y filosofía.
La reacción de Kelvin Mejía se publicará en una segunda entrega con la denuncia de lo que fue la prehistoria de ese debatido concurso.
En síntesis
Admiten fallas, pero...
Indignados profesores que expresan desacuerdo con los criterios de Emilio Cordero Michel al que describen como abogado “sin estudios de pedagogía sobre la enseñanza de la historia. Además su producción historiográfica es sumamente limitada.” Dudan de su calidad para demandar cierre de un departamento de Historia.